Monday, April 25, 2011

En el Centenario de Mahler: la ópera Los Tres Pintos


Un evento muy afortunado fue el hecho de que el barón Carl von Weber hiciera amistad con Gustav Mahler, ya que se dio la oportunidad de terminar una tarea pendiente de 65 años, la ópera cómica de Los Tres Pintos.

Weber escribió 7 de los 17 números que integran el libreto, por otro lado la música había sido escrita con una caligrafía casi indescifrable, razón por la cual muchos autores habían fallado en el intento de escribirla como fue el caso de Giacomo Meyerbeer. Mahler se dio a la difícil tarea de rescatarla.

Mahler se mantuvo reacio a “contaminar” la obra de Weber con su propia composición, por lo que tomó obras ya creadas por Weber y las adaptó a la nueva ópera. Se compenetró tanto en su nueva obra que descuidó un poco su labor como director de orquesta (algo que los músicos le agradecieron, porque siempre fue excesivamente estricto).

Prácticamente todos los días iba Mahler a la casa de los Weber, tocando en el piano lo que había completado. Entre Mahler y el barón empezó a crecer una amistad y algo más que una amistad entre el compositor y Marion, la esposa del barón. Se inició entre ellos un tórrido romance (a pesar de que ella era siete años mayor que Mahler).

El nieto de Weber ignoró hasta donde pudo lo que estaba pasando, pero un día perdió la cordura, mientras se encontraba en un tren camino a Dresden, comenzó a disparar su pistola, afortunadamente para la música, no hirió a nadie.

Volviendo a la ópera, se trata de una obra muy simpática, dividida en tres actos:

Acto Primero
La trama se desarrolla en la España del siglo XVII, Don Gastón de Viratos es un recién egresado que acaba de recibir un nombramiento para ser funcionario del gobierno en la ciudad de Madrid (donde también espera conseguir novia). Sus amigos le organizan una fiesta de despedida en una posada; Inés, la hija del posadero, le cuenta el romance del enamorado gato Mansor, canción de un amante infiel que, a pesar de los juramentos, deja a su novia plantada.

Aparace en la posada don Pinto de Fonseca, un escudero que también va para Madrid, pero a casarse con doña Clarisa. El matrimonio ha sido arreglado entre los padres y está preocupado por su primer encuentro con la muchacha, a quien nunca ha conocido, don Gastón procede a enseñarle todas las artes del amante exitoso (usa a su criado Ambrosio como novia para demostrar la farsa).

Don Pinto está cansado, por lo que se dispone a comer y beber hasta caer agotado. Don Gastón toma la decisión de salvar a la chica desconocida de este pretendiente tan rupestre, ante lo cual, emborrachan a don Pinto y le roban la carta-promesa de matrimonio. Finalmente, acuestan a don Pinto en la posada y se marchan para Madrid.

Acto Segundo
Don Pantaleón Ruiz de Pacheco ha reunido a sus sirvientes para anunciarles la boda de su hija doña Clarisa con el hijo de un amigo, don Pinto. Por su lado, doña Clarisa ama a un aristócrata llamado don Gómez de Freiros. Su amor lo han mantenido en secreto, ya que Gómez se vio obligado a esconderse, después de lidiar un duelo. Laura (sirvienta de doña Clarisa) la anima y lo trae a la casa en secreto, donde él está decidido a defender su amor con su vida misma.

Acto Tercero
Laura y los demás sirvientes se encuentran preparando el salón del palacio de don Pantaleón para la boda. Don Gastón y Ambrosio descubren a Laura, a quien Ambrosio logra ganarse. Don Gómez se topa a don Gastón, confundiéndolo con don Pinto, por lo que le revela su amor por doña Clarisa. El falso don Pinto (don Gastón) reclama los derechos de la carta promesa, por lo que reta a duelo a don Gómez, quien acepta inmediatamente. Entusiasmado con la farsa, don Gastón quiere complicar aún más las cosas, por lo que generosamente libera a la doña Clarisa de su compromiso, antes de que el resto de la gente lo reconozca, por lo que deciden que don Gómez se presenté como don Pinto.

Don Pantaleón lleva a su hija vestida de novia al salón cuando el verdadero don Pinto se aparece y nadie le cree; para comprobarle a su novia su identidad, comienza con el arte de cortejar (que aprendió de don Gastón), por lo que es ridiculizado ante todos los presentes. De repente, descubre a don Gastón de entre los invitados y lo reta con la espada. Finalmente, don Pinto es expulsado de la reunión, por lo que don Gastón y Ambrosio están satisfechos con el resultado de su aventura: el matrimonio entre doña Clarisa y don Gómez.

A pesar de querer permanecer ajeno a la composición de la ópera, el intermezzo al comenzar el segundo acto (conocido también como el Sueño de Pinto) suena mucho más a Mahler que ha Weber, de hecho, las flautas, el oboe y el fagot recuerdan mucho el primer movimiento de la Sinfonía 1.

La segunda parte (final) del tercer acto también suena más a Mahler que a Weber.

Finalmente, la ópera se estrenó en Leipzig el 20ENE88, siendo un éxito colosal, comenzando a escribir su Primera Sinfonía.

Saludos.


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