Monday, August 13, 2012

Jules Massenet, el puente entre la Grand Ópera Francesa y el Verismo



El día de hoy -13AGO12- se cumplen 100 años de la partida del gran compositor francés Jules Massenet.

La ópera tiene mucho que celebrar, apenas hace cinco años -24FEB07- se celebraron los 400 años del nacimiento de este género artístico, con la presentación de Orfeo por Claudio Monteverdi. Por otro lado, el próximo año se celebra el cumpleaños número 200 para los dos colosos de la ópera: Richard Wagner (por Alemania) y Giuseppe Verdi (por Italia).

Como el siglo XIX fue la consolidación de la ópera con los dos compositores románticos antes mencionados, Francia hizo una muy interesante propuesta en lo que se dio a llamar la Grand Ópera Francesa, un movimiento operístico que pretendió la monumentalidad: personajes famosos (históricos o literarios), muchos actores, grandes orquestas, entre 4 y 5 actos y al menos un ballet. Su inicio se podría considerar en 1829, con la impresionante ópera Guillermo Tell, de Giacomo Rossini, la cual fue un fracaso absoluto en su presentación, razón que muchos consideramos como el motivo por el cual -el otrora llamado Mozart italiano- se retiraría de la música.

Fue tan importante el repunte de la Grand Ópera Francesa, que los mismos Verdi (Aida, 1871) y Wagner (Rienzi, 1842) se vieron atrapados por la majestuosidad de la propuesta.

Bajo este entorno fue que Massenet inició en la música, naciendo el 12MAY42 (año que Wagner pondría en escena precisamente a Rienzi). En 1853, su familia se va a vivir a París, donde ingresa al conservatorio para estudiar piano. A sus 21 años (1863), se mueve a Roma, donde se convierte en discípulo de Franz Liszt.

En 1867, monta la primera ópera de 41 que escribió: La Gran Tía, una obra sencilla (ópera cómica) de un solo acto. No se trata de su primera creación (sino de la sexta), ya que previamente escribió La Ardilla de la Deshonra (1858, opereta), Los Dos Amigos (1859, opereta), Esmeralda (1865), Noureddin (1865) & Valeria (1865).

La obra fue un tímido intento de ingresar al mundo de la ópera, razón por la cual, escribió cuatro óperas más, sin llegar tampoco ser presentadas (hasta hoy en día): La Copa del Rey de Tule (1867), El Florentino (1867), Manfredo (1869) & Medusa (1870).

Para 1872, presenta su segunda ópera (la undécima de su producción): Don César de Bazán, la cual ya se trata de una ópera seria de cuatro actos, situada en la España del tristemente célebre Carlos II (1699), basado en el mejor drama de Víctor Hugo, Ruy Blas.

El éxito de su ópera, le abrió las puertas para presentar el primero de sus cuatro oratorios: María Magdalena (1873), el cual lo catapultó a la fama internacional, contando con el aval de Tchiakovsky y Gounod.

A pesar de su éxito, escribiría dos óperas más que todavía no han sido estrenadas: Los Templarios (1873) & El Adorable Boulevard (1873). Para 1875, presentaría su segundo oratorio, Eva, el cual pasó casi desapercibido. Se trata de una obra en cuatro partes, recreando el relato de Eva en el Edén, descrito en el Génesis.

Posteriormente, escribiría la ópera Berenguela & Anatolia (1876), la cual tampoco ha sido representada; sin embargo, para 1877 presentaría El Rey de Lahore, una ópera insertada en lo más característico de la Grand Ópera Francesa, contando con cinco actos, donde se llega a incluir hasta un saxofón. Convirtiéndose en su primer gran éxito operístico, exportándose ese mismo año a Roma, Turín, Boloña y Venecia.

Para el año siguiente, fue invitado a ser profesor en el Conservatorio de Paris, donde tuvo entre sus discípulos al gran compositor rumano George Enescu y a los franceses Henry Février y Gabriel Pierné.

Escribiría otra ópera Roberto de Francia (1880), la cual no se ha presentado todavía; pero no fue así con su tercer oratorio, La Virgen, obra de cuatro escenas que describe la vida de la Virgen María.

Para el siguiente año (1881), montaría su segundo gran éxito: Hérodiade, la cual es una obra basada en el libro de Gustave Flaubert, Hérodias. Se trata de una obra en cuatro actos, la cual fue increíblemente rechazada por el administrador de la Ópera de Paris, ante lo cual fue estrenada en Bruselas. La razón dada por este personaje es interesante, diciéndole a Massenet que su música es increíble, pero que necesitaba cambiar de escritor.

Escribiría entonces sus últimas dos óperas inéditas: Los Girondinos (1881) y Montalte (1883), las cuales siguen sin estrenarse; sin embargo, esto terminaría con el regalo de una verdadera obra de arte: Manon, en 1884, sin lugar a dudas, su ópera más representada.


Manon fue muy famosa en su época… y lo sigue siendo. Además, es una ópera que es un auténtico parteaguas. Se trata de una obra que aún conserva el espíritu de la Grand Ópera, pero marca la pauta para los nuevos tiempos: el verismo.

Sería tan popular Manon, que el mismo Massenet presentaría una secuela de la obra en El Retrato de Manon (1894), el cual se trata ahora de una ópera en un solo acto (muestra de los nuevos tiempos). Hasta el mismo Giacomo Puccini realizaría su propia versión de Manon Lescaut (como es el título original de la novela de Antoine Prévost) en 1893.

A partir de Manon, las 21 óperas siguientes fueron todas representadas, teniendo otro éxito increíble con El Cid en 1885, obra en cinco actos, basada en la famosa epopeya de El Cid Campeador.

Para finales de 1888, presentaría otra de sus obras más importantes, Esclarmonde. La obra requiere de una soprano de gran coloratura y es interesante observar que Massenet seleccionó para ser su protagonista a una estadounidense (Sybil Sanderson). Se trata de la ópera más cercana a Wagner, ya que recuerda por mucho a Tannhäuser. La ópera trata de una leyenda medieval, donde una emperatriz bizantina (Esclarmonde) es hechicera y seduce a un caballero francés (Roland de Bois).

Es interesante que Massenet siguiera con el tema de hechizos, ya que para 1891 presenta su ópera El Mago, manteniéndose en el formato de Grand Ópera.

Al año siguiente (1892), presentaría otra de sus joyas artísticas, Werther, basado en la obra homónima del gran Goethe. Werther se disputa la primacía con Manon sobre las óperas más representadas de Massenet. Así mismo, sigue la propuesta de Manon para el verismo.


Para 1893, presenta la ópera Kassya, como preámbulo para otra de sus obras maestras: Thais (1894). Otra obra de corte verista, cuya composición fue realizada ex profeso para la soprano estadounidense Sybil Sanderson.

Se trata de una obra en tres actos; en particular, el segundo acto posee la pieza más famosa de Massenet: Meditación, tratándose de un hermoso solo de violín, el cual forma parte del repertorio de todos los violinistas.

Le seguirían 15 óperas más, las 3 últimas estrenadas de manera póstuma: El Retrato de Manon (1894), La Navarra (1894), Safo (1897), La Cenicienta (1899, regresando al formato de la Grand Ópera), Grisélidis (1901), El Juglar de Notre-Dame (1902), Querubín (1905), Ariane (1906), Teresa (1907), Baco (1909, secuela de Ariane), Don Quijote (1910, de regreso a la Grand Ópera), Roma (1912, su última ópera en vida), Panurge (1913), Cleopatra (1914) & Amadís (1922, basada en el personaje Amadís de Gaula).


Además en 1900, presentó su cuarto y último oratorio La Tierra Prometida, en el esplendor de su fama.

Escribió la música para cuatro ballets, ya en la plenitud de su fama: El Carillón (1892, basado en una leyenda danesa), El Rosati (1902), La Cigarra (1904, basado en la fábula de Esopo de La Cigarra y la Hormiga, pero con el final alterado, acorde a las versiones de Jean de la Fontaine y de Félix María Samaniego) & Espada (1908).

Sin lugar a ninguna duda, Jules Massenet es uno de los compositores más trascendentales en la historia de la ópera.

Saludos.

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