Wednesday, June 24, 2026

Ride the Rainbow, un refresco en el desierto musical de hoy

 


Ayer fue la Noche de San Juan y que mejor forma de saltar la hoguera que degustando el homenaje realizado a Rainbow por Jürgen Engler, bajista y líder del grupo alemán Die Krupps, publicado el pasado viernes 19 de junio.

A unos buenos amigos les comenté que el evento ameritaba un buen tinto y la verdad es que me quedé corto, la obra tiene un caudal de gratas sorpresas, así como una continua desilusión con el recuerdo de la inmensa voz de Ronnie James Dio, cuya ausencia no puede ser superada ni igualada.

La obra tiene una pléyade de artistas, distribuidos en 14 piezas compuestas entre 1975 & 1983. Algunos miembros originales repiten como Joe Lynn Turner, Vinnie Appice, Graham Bonnet, Don Airey y Bob Daisley, mientras que Douggie White y Ronnie Romero, vocalistas posteriores fueron invitados a enriquecer la obra.

En realidad, son 13 piezas distintas, ya que el clásico de I Surrender viene en dos versiones distintas.

La pieza que abre la obra es Long Live Rock’n’Roll de su tercer álbum, homónimo a la pieza. Esta alineación resulta histórica, ya que reúne a Bonnet (voz), Daisley (bajo) y Airey (teclados) en un mismo tema por primera vez desde los inicios de la década de 1980. Curiosamente, aunque Daisley sí grabó el tema original con Dio en 1978, Bonnet y Airey se unieron a Rainbow hasta el álbum posterior, Down to Earth (1979).

Obviamente, la voz de Bonnet no tiene el registro de Dio, ni la potencia de hace 40 años, así que fue más melancolía de un pasado que una brillantez actual. Plausible es la presencia de Daisley quien está a punto de publicar la 24ª obra de estudio de Deep Purple, intitulada Splat!, para el 3 de julio del próximo mes.

La guitarra es rescatable con Ron “Bumblefoot” Thal, nada extraordinario; pero, la batería del legendario Carmine Appice (hermano de Vinnie), sí es un justo homenaje al gran Cozy Powell.

La segunda pieza es un monumental desatino (el peor del homenaje), al cual hasta le realizaron un video que fue publicado con la obra completa.

Sebastian Bach es la voz de la nueva versión, demostrando que no es lo mismo Skid Row que 35 años después; además de que su voz está muy desmejorada, los cambios (voluntarios o involuntarios) que hace a las notas y los tiempos son innecesarios e inapropiados.

A pesar de que Daisley no participó en la obra original, es el único de la vieja formación que sí lo hace en esta pieza. El resto del ensamble es de lujo y cumple satisfactoriamente (sin ir más allá), el cual incluye a Jonathan Cain (Journey) en los teclados, Carmine Appice en la batería, Mick Box (Uriah Heep) y Doug Aldrich (Dio/Whitesnake) en las guitarras.

A partir de la tercera pieza, todo es cuesta arriba con la majestuosa e histórica obra maestra Stargazer, de 1976 (del segundo álbum, Rising). Esta reinterpretación de más de ocho minutos mantiene el aura mística e instrumental. El baterista Vinny Appice honra gratamente la memoria de Cozy Powell, mientras que el chileno Ronnie Romero asume gallardamente la responsabilidad de emular las exigentes líneas vocales creadas originalmente por Ronnie James Dio. Romero fue invitado por Blackmore en 2015 a integrarse a Rainbow, pero tristemente tan sólo realizaron una sola pieza.

El resto de la alineación es de lujo con Marty Friedman (Megadeth) en la guitarra, Derek Sherinian (Dream Theater) en los teclados, Joe Buchard (Blue Öyster Cult) en el bajo y el productor Engler con la guitarra. Sin duda, de lo mejor del tributo.

La versión de Lady of the Lake, cuarta pieza, no fue grabada por un supergrupo de músicos individuales, sino de forma íntegra por la mítica banda estadounidense de glam/hard rock de los años 70, Angel.

Angel fue contemporánea a Rainbow en la segunda mitad de la década de 1970, descubierta originalmente por Gene Simmons de Kiss. Su estilo teatral (vestían completamente de blanco en contraste con el vestuario negro de Kiss) y su mezcla de hard rock melódico con toques progresivos encajaron a la perfección para revivir esta composición originaria de la era Dio.

La hermosa y melancólica balada Rainbow Eyes, quinta pieza en aparecer, es interpretada en este álbum por el reconocido cantante danés Mike Tramp, famoso mundialmente por haber sido el vocalista y líder de la banda de glam metal White Lion.

A diferencia de la mayoría de los temas del disco, esta versión se grabó con un enfoque minimalista e íntimo con Tramp en la voz y Engler en la instrumentación y arreglos de fondo.

Al igual que la pieza original de 1978 —que cerraba el disco Long Live Rock 'N' Roll y destacaba por sustituir la distorsión de la guitarra de Ritchie Blackmore por flautas y un cuarteto de cuerdas—, esta reinterpretación mantiene una atmósfera acústica y limpia. Tramp aprovecha la calidez de su voz para rendir un emotivo tributo a la icónica interpretación original de Ronnie James Dio.

Una anécdota interesante de Tramp es que inició como cantante de pop en Dinamarca, donde respresentó a su país en la Eurovisión de 1978 con el grupo Mabel. El legendario grupo de rock español Barón Rojo los escuchó y les sugirió que cambiaran de género musical para fortuna de todos nosotros.

La versión del himno comercial Since You Been Gone, sexta pieza, une al vocalista original de la canción con una base instrumental muy potente.

Los músicos que le dan vida son Bonnet (voz), Friedman (guitarra), Appice (batería) & Engler (bajo y teclados. La mezcla de la voz melódica y potente de Bonnet con los explosivos solos de guitarra de Friedman le otorga una energía mucho más pesada que la versión original del álbum Down to Earth de 1979.

La arrolladora versión de Kill the King, séptima pieza, es ejecutada por otra brillante selección de virtuosos del rock progresivo y el metal; en la voz está Marc Lopes (Metal Church), como guitarrista participa Vinnie Moore (UFO), Rick Wakeman interpreta los teclados (Yes), Daisley, quien además grabó la pista de bajo en la versión de estudio original de 1978) & finalmente, Chris Adler toca la batería (Lamb of God).

Esta alineación destaca por el contraste de sus estilos. Por un lado, la velocidad e intensidad en la batería de Chris Adler rinde tributo a la agresividad técnica de Cozy Powell. Por el otro, el aporte clásico y progresivo de Rick Wakeman en los teclados refresca por completo la atmósfera del tema original. El descuadre lo da nuevamente la voz, ahora con Lopes, cuyos impotentes agudos se tornan en un estridente e insoportable chillido, nada que ver con el registro y potencia de Dio.

Finalmente, llegamos a la octava pieza, la preciosa y mística balada The Temple of the King, la cual cuenta con una alineación excepcional liderada por el sucesor de Ritchie Blackmore en Deep Purple, Steve Morse, uno de los guitarristas más limpios en su instrumento.

El resto de la alineación la configuran Romero en la voz, Cain en los teclados, Phil Soussan (Ozzy & Billy Idol) en el bajo & Simon Wright (AC/DC) en la batería. Por cierto, el hijo de Morse, Kevin James Morse, también participa con su guitarra.

Esta versión destaca por su instrumentación limpia y melódica, que añade un sutil aire celta reminiscente al sonido de Blackmore's Night. El propio Romero, quien ya interpretaba esta canción en vivo junto al mismísimo Blackmore en la última encarnación de la banda, ha expresado que grabar este corte representa uno de los mayores honores de su carrera y cómo no, ya que es el sueño de cualquier admirador el interpretar dicha pieza al lado de su compositor.

El Mägo de Oz hizo su versión en su obra La Leyenda de la Mancha (1998) y, de hecho, es una de mis preferidas a tocar en la guitarra y cantar en las noches bohemias.

En alguna ocasión, recuerdo que Blackmore narró la anécdota de cuando Dio le propuso dicha pieza, mostrándole la partitura, no estaba muy convencido de incluirla en el primer disco. Rainbow estaba naciendo, por lo que aún se podría decir que era Elf (el grupo donde cantaba Dio) con Blackmore, por lo que Dio no era una leyenda todavía. Tan pronto Dio la interpreto, Ritchie cambió de parecer instantáneamente. La voz de Dio fue mágica, como su obra.

La novena pieza seleccionada para el tributo es una singularidad interesante, ya que se trata de una potente reinterpretación de Jealous Lover, un tema originalmente lanzado en 1981 como la cara B del sencillo Can't Happen Here durante la era de Joe Lynn Turner. Posteriormente, se integraría en el álbum en vivo Finyl Vinyl de 1986, siendo una de las dos canciones en estudio de dicha compilación.

El supergrupo está compuesto por Andrew Freeman (Lynch Mob) en la voz, George Lynch (Dokken & Lynch Mob) en la guitarra, Cain en los teclados, David Ellefson (Megadeth) en el bajo & Vinny Appice como baterista.

En esta versión, se destaca especialmente la agresividad técnica en el duelo instrumental, uniendo las incendiarias guitarras de George Lynch con la sólida base rítmica de metal pesado que proveen David Ellefson y Vinny Appice.

La décima pieza es una versión enérgica y eléctrica de I Surrender, interpretada por Tim "Ripper" Owens (Judas Priest) en la voz y cuenta con una alineación verdaderamente explosiva: Eric Gales en la guitarra, Airey en los teclados, Soussan & Adler nuevamente en la batería.

Esta reinterpretación destaca por el tremendo contraste con la versión acústica de Candice Night que cierra el álbum. El rango vocal afilado de Owens combinado con el estilo pesado en la batería de Adler, así como los apasionados solos de Gales transforman por completo este clásico comercial en una auténtica tormenta de heavy metal.

La undécima pieza es una de las más gratas sorpresas del tributo, a profunda y emotiva versión de Catch the Rainbow reúne a una alineación de lujo que destaca por contar con dos músicos históricos que formaron parte de la trayectoria oficial de Rainbow: Daisley y Doogie White, quien es aporta su voz ( Stranger in Us All, 1995).

Además participa nuevamente Box en la guitarra, Sherinian en los teclados & Wright en la batería, cuya combinación resulta sumamente especial, ya que White canta perfectamente una pieza fundamental de la era de Dio, arropado por la línea de bajo de Daisley, complementado con los toques melódicos del órgano de Sherinian y los emotivos solos de Mick Box.

La duodécima pieza fue, durante la primera mitad de la década de los 80’s mi canción preferida del rock… sigue estando en mi reto vocal personal a pesar de que estoy a punto de entrar al sexto piso.

La versión de Street of Dreams, el exitoso sencillo comercial lanzado originalmente en 1983 para el álbum Bent Out of Shape, está interpretado por un quinteto de músicos, con Paul Shortino (Rough Cutt) en la voz, Joel Hoekstra (Trans-Siberian Orchestra/Whitesnake) en la guitarra, mientras que repiten Bouchard en el bajo, Cain en los teclados & Fred Aching en la batería

Esta alineación destaca por el balance melódico que requiere la canción. El productor Engler elogió de manera especial el trabajo en este corte, destacando la poderosa e intensa interpretación vocal de Paul Shortino y los impecables solos de Joel Hoekstra, los cuales rinden un fiel y cuidado homenaje al estilo característico de Ritchie Blackmore.

La décimotercera pieza podría considerarse el cierre del tributo, el gran clásico radial Stone Cold (Straight Between the Eyes, 1982) presenta una alineación estelar de corte más íntimo con Joe Lynn Turner, el vocalista original de la canción, quien regresa para aportar su sello característico y sin la potencia de hace 44 años; además incluye a Vivian Campbell (Def Leppard), cuya guitarra se extrañaba desde que dejó a Dio & Jürgen Engler en bajo, teclados y batería.

A diferencia de otros temas masivos del disco donde participan hasta cinco o seis invitados, en esta pista se optó por un enfoque directo centrado en el virtuosismo melódico de Vivian Campbell, lo cual se agradece de sobremanera, y en la icónica e inconfundible voz de Joe Lynn Turner, manteniendo intacta la esencia y el gancho comercial que convirtieron a este tema en el primer gran éxito de Rainbow en las listas de Estados Unidos.

A manera de epílogo (o bonus track), la décimocuarta pieza es la  hermosa y delicada versión acústica de I Surrender, la cual cierra el tributo grabada a dúo por Candice Night  en la voz  (vocalista de Blackmore's Night y esposa del mismísimo Ritchie Blackmore), así como por Marcus Nand, quien es interpreta una guitarra acústica y sus arreglos (Reconocido guitarrista británico de raíces flamencas y rock, colaborador recurrente del Blackmore’s Night).

Esta reinterpretación destaca por despojarse por completo de la distorsión, los teclados y la batería de la composición original de 1981. En su lugar, el dúo apuesta por un formato íntimo conducido por el virtuosismo de Marcus Nand en las cuerdas acústicas y la calidez folk de Candice Night, transformando el enérgico clásico de la era pop-rock de Rainbow en una balada sumamente emotiva.

En un principio, da la apariencia de haberse incluido “con calzador” para obtener la validación del trabajo por parte de Ritchie Blackmore; sobretodo por la experiencia de 1999, cuando Candice interpretó Self Potrait... sin embargo, a medida que se desarrolla la pieza, se justifica su inclusión.

En general, no se siente como un producto hecho a bote pronto, sino como una verdadera carta de amor de más de 14 temas que hace plena justicia al inmenso legado de Rainbow.