Wednesday, June 24, 2026

Ride the Rainbow, un refresco en el desierto musical de hoy

 


Ayer fue la Noche de San Juan y que mejor forma de saltar la hoguera que degustando el homenaje realizado a Rainbow por Jürgen Engler, bajista y líder del grupo alemán Die Krupps, publicado el pasado viernes 19 de junio.

A unos buenos amigos les comenté que el evento ameritaba un buen tinto y la verdad es que me quedé corto, la obra tiene un caudal de gratas sorpresas, así como una continua desilusión con el recuerdo de la inmensa voz de Ronnie James Dio, cuya ausencia no puede ser superada ni igualada.

La obra tiene una pléyade de artistas, distribuidos en 14 piezas compuestas entre 1975 & 1983. Algunos miembros originales repiten como Joe Lynn Turner, Vinnie Appice, Graham Bonnet, Don Airey y Bob Daisley, mientras que Douggie White y Ronnie Romero, vocalistas posteriores fueron invitados a enriquecer la obra.

En realidad, son 13 piezas distintas, ya que el clásico de I Surrender viene en dos versiones distintas.

La pieza que abre la obra es Long Live Rock’n’Roll de su tercer álbum, homónimo a la pieza. Esta alineación resulta histórica, ya que reúne a Bonnet (voz), Daisley (bajo) y Airey (teclados) en un mismo tema por primera vez desde los inicios de la década de 1980. Curiosamente, aunque Daisley sí grabó el tema original con Dio en 1978, Bonnet y Airey se unieron a Rainbow hasta el álbum posterior, Down to Earth (1979).

Obviamente, la voz de Bonnet no tiene el registro de Dio, ni la potencia de hace 40 años, así que fue más melancolía de un pasado que una brillantez actual. Plausible es la presencia de Daisley quien está a punto de publicar la 24ª obra de estudio de Deep Purple, intitulada Splat!, para el 3 de julio del próximo mes.

La guitarra es rescatable con Ron “Bumblefoot” Thal, nada extraordinario; pero, la batería del legendario Carmine Appice (hermano de Vinnie), sí es un justo homenaje al gran Cozy Powell.

La segunda pieza es un monumental desatino (el peor del homenaje), al cual hasta le realizaron un video que fue publicado con la obra completa.

Sebastian Bach es la voz de la nueva versión, demostrando que no es lo mismo Skid Row que 35 años después; además de que su voz está muy desmejorada, los cambios (voluntarios o involuntarios) que hace a las notas y los tiempos son innecesarios e inapropiados.

A pesar de que Daisley no participó en la obra original, es el único de la vieja formación que sí lo hace en esta pieza. El resto del ensamble es de lujo y cumple satisfactoriamente (sin ir más allá), el cual incluye a Jonathan Cain (Journey) en los teclados, Carmine Appice en la batería, Mick Box (Uriah Heep) y Doug Aldrich (Dio/Whitesnake) en las guitarras.

A partir de la tercera pieza, todo es cuesta arriba con la majestuosa e histórica obra maestra Stargazer, de 1976 (del segundo álbum, Rising). Esta reinterpretación de más de ocho minutos mantiene el aura mística e instrumental. El baterista Vinny Appice honra gratamente la memoria de Cozy Powell, mientras que el chileno Ronnie Romero asume gallardamente la responsabilidad de emular las exigentes líneas vocales creadas originalmente por Ronnie James Dio. Romero fue invitado por Blackmore en 2015 a integrarse a Rainbow, pero tristemente tan sólo realizaron una sola pieza.

El resto de la alineación es de lujo con Marty Friedman (Megadeth) en la guitarra, Derek Sherinian (Dream Theater) en los teclados, Joe Buchard (Blue Öyster Cult) en el bajo y el productor Engler con la guitarra. Sin duda, de lo mejor del tributo.

La versión de Lady of the Lake, cuarta pieza, no fue grabada por un supergrupo de músicos individuales, sino de forma íntegra por la mítica banda estadounidense de glam/hard rock de los años 70, Angel.

Angel fue contemporánea a Rainbow en la segunda mitad de la década de 1970, descubierta originalmente por Gene Simmons de Kiss. Su estilo teatral (vestían completamente de blanco en contraste con el vestuario negro de Kiss) y su mezcla de hard rock melódico con toques progresivos encajaron a la perfección para revivir esta composición originaria de la era Dio.

La hermosa y melancólica balada Rainbow Eyes, quinta pieza en aparecer, es interpretada en este álbum por el reconocido cantante danés Mike Tramp, famoso mundialmente por haber sido el vocalista y líder de la banda de glam metal White Lion.

A diferencia de la mayoría de los temas del disco, esta versión se grabó con un enfoque minimalista e íntimo con Tramp en la voz y Engler en la instrumentación y arreglos de fondo.

Al igual que la pieza original de 1978 —que cerraba el disco Long Live Rock 'N' Roll y destacaba por sustituir la distorsión de la guitarra de Ritchie Blackmore por flautas y un cuarteto de cuerdas—, esta reinterpretación mantiene una atmósfera acústica y limpia. Tramp aprovecha la calidez de su voz para rendir un emotivo tributo a la icónica interpretación original de Ronnie James Dio.

Una anécdota interesante de Tramp es que inició como cantante de pop en Dinamarca, donde respresentó a su país en la Eurovisión de 1978 con el grupo Mabel. El legendario grupo de rock español Barón Rojo los escuchó y les sugirió que cambiaran de género musical para fortuna de todos nosotros.

La versión del himno comercial Since You Been Gone, sexta pieza, une al vocalista original de la canción con una base instrumental muy potente.

Los músicos que le dan vida son Bonnet (voz), Friedman (guitarra), Appice (batería) & Engler (bajo y teclados. La mezcla de la voz melódica y potente de Bonnet con los explosivos solos de guitarra de Friedman le otorga una energía mucho más pesada que la versión original del álbum Down to Earth de 1979.

La arrolladora versión de Kill the King, séptima pieza, es ejecutada por otra brillante selección de virtuosos del rock progresivo y el metal; en la voz está Marc Lopes (Metal Church), como guitarrista participa Vinnie Moore (UFO), Rick Wakeman interpreta los teclados (Yes), Daisley, quien además grabó la pista de bajo en la versión de estudio original de 1978) & finalmente, Chris Adler toca la batería (Lamb of God).

Esta alineación destaca por el contraste de sus estilos. Por un lado, la velocidad e intensidad en la batería de Chris Adler rinde tributo a la agresividad técnica de Cozy Powell. Por el otro, el aporte clásico y progresivo de Rick Wakeman en los teclados refresca por completo la atmósfera del tema original. El descuadre lo da nuevamente la voz, ahora con Lopes, cuyos impotentes agudos se tornan en un estridente e insoportable chillido, nada que ver con el registro y potencia de Dio.

Finalmente, llegamos a la octava pieza, la preciosa y mística balada The Temple of the King, la cual cuenta con una alineación excepcional liderada por el sucesor de Ritchie Blackmore en Deep Purple, Steve Morse, uno de los guitarristas más limpios en su instrumento.

El resto de la alineación la configuran Romero en la voz, Cain en los teclados, Phil Soussan (Ozzy & Billy Idol) en el bajo & Simon Wright (AC/DC) en la batería. Por cierto, el hijo de Morse, Kevin James Morse, también participa con su guitarra.

Esta versión destaca por su instrumentación limpia y melódica, que añade un sutil aire celta reminiscente al sonido de Blackmore's Night. El propio Romero, quien ya interpretaba esta canción en vivo junto al mismísimo Blackmore en la última encarnación de la banda, ha expresado que grabar este corte representa uno de los mayores honores de su carrera y cómo no, ya que es el sueño de cualquier admirador el interpretar dicha pieza al lado de su compositor.

El Mägo de Oz hizo su versión en su obra La Leyenda de la Mancha (1998) y, de hecho, es una de mis preferidas a tocar en la guitarra y cantar en las noches bohemias.

En alguna ocasión, recuerdo que Blackmore narró la anécdota de cuando Dio le propuso dicha pieza, mostrándole la partitura, no estaba muy convencido de incluirla en el primer disco. Rainbow estaba naciendo, por lo que aún se podría decir que era Elf (el grupo donde cantaba Dio) con Blackmore, por lo que Dio no era una leyenda todavía. Tan pronto Dio la interpreto, Ritchie cambió de parecer instantáneamente. La voz de Dio fue mágica, como su obra.

La novena pieza seleccionada para el tributo es una singularidad interesante, ya que se trata de una potente reinterpretación de Jealous Lover, un tema originalmente lanzado en 1981 como la cara B del sencillo Can't Happen Here durante la era de Joe Lynn Turner. Posteriormente, se integraría en el álbum en vivo Finyl Vinyl de 1986, siendo una de las dos canciones en estudio de dicha compilación.

El supergrupo está compuesto por Andrew Freeman (Lynch Mob) en la voz, George Lynch (Dokken & Lynch Mob) en la guitarra, Cain en los teclados, David Ellefson (Megadeth) en el bajo & Vinny Appice como baterista.

En esta versión, se destaca especialmente la agresividad técnica en el duelo instrumental, uniendo las incendiarias guitarras de George Lynch con la sólida base rítmica de metal pesado que proveen David Ellefson y Vinny Appice.

La décima pieza es una versión enérgica y eléctrica de I Surrender, interpretada por Tim "Ripper" Owens (Judas Priest) en la voz y cuenta con una alineación verdaderamente explosiva: Eric Gales en la guitarra, Airey en los teclados, Soussan & Adler nuevamente en la batería.

Esta reinterpretación destaca por el tremendo contraste con la versión acústica de Candice Night que cierra el álbum. El rango vocal afilado de Owens combinado con el estilo pesado en la batería de Adler, así como los apasionados solos de Gales transforman por completo este clásico comercial en una auténtica tormenta de heavy metal.

La undécima pieza es una de las más gratas sorpresas del tributo, a profunda y emotiva versión de Catch the Rainbow reúne a una alineación de lujo que destaca por contar con dos músicos históricos que formaron parte de la trayectoria oficial de Rainbow: Daisley y Doogie White, quien es aporta su voz ( Stranger in Us All, 1995).

Además participa nuevamente Box en la guitarra, Sherinian en los teclados & Wright en la batería, cuya combinación resulta sumamente especial, ya que White canta perfectamente una pieza fundamental de la era de Dio, arropado por la línea de bajo de Daisley, complementado con los toques melódicos del órgano de Sherinian y los emotivos solos de Mick Box.

La duodécima pieza fue, durante la primera mitad de la década de los 80’s mi canción preferida del rock… sigue estando en mi reto vocal personal a pesar de que estoy a punto de entrar al sexto piso.

La versión de Street of Dreams, el exitoso sencillo comercial lanzado originalmente en 1983 para el álbum Bent Out of Shape, está interpretado por un quinteto de músicos, con Paul Shortino (Rough Cutt) en la voz, Joel Hoekstra (Trans-Siberian Orchestra/Whitesnake) en la guitarra, mientras que repiten Bouchard en el bajo, Cain en los teclados & Fred Aching en la batería

Esta alineación destaca por el balance melódico que requiere la canción. El productor Engler elogió de manera especial el trabajo en este corte, destacando la poderosa e intensa interpretación vocal de Paul Shortino y los impecables solos de Joel Hoekstra, los cuales rinden un fiel y cuidado homenaje al estilo característico de Ritchie Blackmore.

La décimotercera pieza podría considerarse el cierre del tributo, el gran clásico radial Stone Cold (Straight Between the Eyes, 1982) presenta una alineación estelar de corte más íntimo con Joe Lynn Turner, el vocalista original de la canción, quien regresa para aportar su sello característico y sin la potencia de hace 44 años; además incluye a Vivian Campbell (Def Leppard), cuya guitarra se extrañaba desde que dejó a Dio & Jürgen Engler en bajo, teclados y batería.

A diferencia de otros temas masivos del disco donde participan hasta cinco o seis invitados, en esta pista se optó por un enfoque directo centrado en el virtuosismo melódico de Vivian Campbell, lo cual se agradece de sobremanera, y en la icónica e inconfundible voz de Joe Lynn Turner, manteniendo intacta la esencia y el gancho comercial que convirtieron a este tema en el primer gran éxito de Rainbow en las listas de Estados Unidos.

A manera de epílogo (o bonus track), la décimocuarta pieza es la  hermosa y delicada versión acústica de I Surrender, la cual cierra el tributo grabada a dúo por Candice Night  en la voz  (vocalista de Blackmore's Night y esposa del mismísimo Ritchie Blackmore), así como por Marcus Nand, quien es interpreta una guitarra acústica y sus arreglos (Reconocido guitarrista británico de raíces flamencas y rock, colaborador recurrente del Blackmore’s Night).

Esta reinterpretación destaca por despojarse por completo de la distorsión, los teclados y la batería de la composición original de 1981. En su lugar, el dúo apuesta por un formato íntimo conducido por el virtuosismo de Marcus Nand en las cuerdas acústicas y la calidez folk de Candice Night, transformando el enérgico clásico de la era pop-rock de Rainbow en una balada sumamente emotiva.

En un principio, da la apariencia de haberse incluido “con calzador” para obtener la validación del trabajo por parte de Ritchie Blackmore; sobretodo por la experiencia de 1999, cuando Candice interpretó Self Potrait... sin embargo, a medida que se desarrolla la pieza, se justifica su inclusión.

En general, no se siente como un producto hecho a bote pronto, sino como una verdadera carta de amor de más de 14 temas que hace plena justicia al inmenso legado de Rainbow.



 

Sunday, April 13, 2025

 

"No hay dictaduras buenas, ni dictaduras menos malas,
las dictaduras son todas malas.
Cuando te están pisando el cuello con una bota,
no importa si está en el pie izquierdo o en el derecho,
es intolerable e inaceptable."


Una nube obscurece nuestro idioma,
mientas sus letras tiñen de negro
y su impoluto telón se desploma.

Una nube enlutece el sueño alegro
que nos legó un lúcido pensamiento
que a partir de hoy carece de reintegro.

Una nube congela el testamento...
Mario nos deja en su voz policroma
una promesa de ánimo en su cuento.


In memoriam: Mario Vargas Llosa. 13ABR25.

Sunday, August 4, 2024

Aerosmith, 54 años de música

 


I don’t want to miss a thing

Perhaps, you see me cryin’

as the train kept a rollin’,

but, taking all the amazing:

Let the music do the talking!

As we chip away the stone

to deeply dig bone to bone

As we keep this sweet emotion

of permanent vacation

to live... to share... to Dream On!





Saturday, August 3, 2024

Es Deep Purple, es de esperarse: =1

 



La vigésima tercera entrega de Deep Purple, =1 es refrescante en un mar de solitud musical, la cual fue publicada justo hace 2 semanas, el 19JUL24.


El grupo mantiene su plataforma de los últimos 30 años, con Ian Gillan, Ian Paice & Roger Glover, la afortunada inclusión de Don Airey como bateador emergente de Jon Lord desde hace más de 10 años y el reemplazo de Steve Morse (quien se retiró por enfermedad de su esposa), Simon McBride, quien ha acompañado al grupo en sus conciertos desde un par de años.


McBride es irlandés, a los 15 años fue laureado por la revista británica Guitarist como el mejor guitarrista joven del año (1994), dada su inclusión en el grupo Sweet Savage, sustituyendo al legendario Vivian Campbell, quien se integró con Def Leppard.


Con un ostinato muy interesante de remate en cada cuarto compás, la pieza Show Me abre la obra, tan sólo para romperse con la estrofa coral y obviamente en los solos de teclado y guitarra, tímidamente alternados, muy lejos de los propios de Lord/Blackmore, indecisa como la propia letra: Will you swim or are you sinking?


La segunda pieza, A Bit on the Side, trae más armonía en su composición que la anterior, Don Airey inicia con un excelente solo, para soltarle a Ian Paice los reflectores con una atmósfera de guitarra de fondo, algo muy inusual en Deep Purple. El segundo solo ya empieza a dar muestras de la composición de Simon McBride.


La tercera pieza, Sharp Shooter, es una composición con todo el estilo de Gillan con todo lo que su metáfora de seducción implica (My hands behind my back… You won't get a second chance); nuevamente le sueltan la rienda a McBride, demostrando porque fue invitado a quedarse después de las giras realizadas.




La cuarta pieza, Portable Door, es una verdadera genialidad donde el toque clásico del grupo, dado en gran parte por Glover, se retoma con un aire de nostalgia de The House of Blue Light. Tanto McBride como Airey se intentan acercar a la composición de Morse y Lord, lo que convierte a la pieza en un homenaje a ellos.

Old-Fangled Thing es otra pieza de nostalgia ochentera. Donde McBride ya asoma un poco más su estilo de composición.

 

La sexta pieza, If I Were You, es un muy bello blues, muy al estilo de Gillan pero con el espíritu de pub irlandés de McBride.


 

La séptima y novena piezas Picture of You & Lazy Sod fueron lanzadas en video, al igual que Portable Door, pero son tan sólo una campana de recuerdo a las grandes clásicas del Machine Head, ya que distan mucho en composición y potencia de las piezas clásicas. Sin embargo, la primera es una remembranza al típico estilo compositivo de los últimos 25 años con Steve Morse (So, I'm trusting my eyes again, these cameras never lie), lo cual se agradece, en especial el cierre de la pieza con el solo de Airey; mientras que la segunda trae la misma intención Lazy, pero sin la magia de Lord/Blackmore (The oceans are rising and I can’t do a thing about that).

  

I’m Saying Nothing es tan similar a su pieza anterior, que simula una continuación de ésta.

 

La undécima pieza, Now You’re Talkin’, retoma la energía clásica del Deep Purple setentero, con escalas y atmósferas clásicas. De hecho, Airey nos recrea su genialidad desplegada allá en el Difficult to Cure y su homenaje a Beethoven.

 

La duodécima pieza es otro vistazo a los 70’s, No More to Burn, en el estilo clásico de Glover para componer. McBride/Airey vuelven a mostrarnos su talento en el solo intermedio.

 

I’ll Catch You es otro delicioso blues irlandés, heredero de los avatares de Thin Lizzy y la escuela del gran Gary Moore.

 

La pieza de cierre, Bleeding Obvious, inicia con otro ostinato, tal como empezó el álbum, pero con una armonía más lírica que le da una frescura a nuevo… pero, ocurriendo al final de la obra, deja un halo de sensación por más.



 


Wednesday, May 1, 2024

El pequeño científico contra la sequía

 

 

Antecedentes

Cuando tenía 13 años, ya hace muchos lustros de eso, mi ciudad atravesó por un problema de escasez de agua, de hecho, el más grave que me he conocido. La autoridad local limitó su uso a una hora por día, además de restringir muchas otras actividades; entre otras, el riego a jardines.

 

Observación

Los jardines se convirtieron en la demostración de riqueza en mi pueblo, entre más grande y diverso, mayor el poder adquisitivo. Sin embargo, los jardines en parques y plazas, así como oficinas, comercios, industrias y casas, comenzaron a mostrar las secuelas de la sequedad ante la falta de riego y lluvia.

 

Problema

Sin agua, las plantas comenzaron a morir y la tierra a erosionarse. Ambos fenómenos causaron un incremento en las partículas suspendidas en el aire, rebasando el límite superior permisible de contaminantes en el ambiente; que, dicho sea de paso, este problema regresó desde hace algunos años, aunque ahora por la deforestación urbana que lacera nuestra salud.

 

Hipótesis

El agua gris, residual en el lavado de cada tanda de ropa, puede utilizarse para el riego de árboles y jardines.

 

Experimentación

Utilizando cubetas con las aguas grises antes citadas, se inició el riego del jardín en mi propia casa, llevando el registro de afectación en cada especie vegetal regada con este sistema.

 

Análisis de resultados

En los primeros eventos, se utilizó el agua sin seleccionar químicos distintos a los usados normalmente (detergentes, jabones y suavizadores), observando que algunas plantas se recuperaban rápidamente, otras más lentamente y un tercer grupo se quemaba. Por otro lado, mucha de la fauna artrópoda falleció en los primeros ejercicios.

 

Se optó por eliminar la presencia de detergentes, sustituyéndolos por jabones en base a grasa, cambiando los resultados, se alteró la rapidez de recuperación acorde a la especie en cuestión (incrementando o disminuyendo), pero ya no se registraron individuos dañados por agente químico.

 

Conclusión

El inicio de este experimento fue hace 45 años y dado que mi vivienda se encuentra en un doble desnivel y la zona de lavado se encuentra en la esquina de mayor altitud, establecí un sistema de riego a partir del lavado y los resultados obtenidos, por lo que, mediante la gravedad, el agua gris irriga todo el jardín. Actualmente, evolucioné a suavizantes en base a aceite de palma y los resultados mejoraron el desarrollo de las plantas sin afectarlas negativamente.

 

La eliminación de detergentes en las aguas grises
evitó el deterioro de las plantas en el riego
y mejoró su crecimiento al fertilizarlas.

 

Monday, July 17, 2023

La Tierra se salvó por última vez - Francisco Ibáñez

 
In memoriam: Francisco Ibáñez Talavera
15 de julio de 2023
Hoy, la TIA calla y enlutece…
Mortadelo y Filemón
ganan la consternación
de un mundo que desvanece
mientras se desaparece…
hoy, héroes y villanos
dejan de ser cotidianos
pasan a ser veteranos
de una historia irrepetible,
pasan al plano intangible
de los eternos cercanos.




Thursday, July 13, 2023

La insoportable necesidad de repetir: Milan Kundera

In memoriam
11 de julio de 2023

“Si alguien busca el infinito,
basta con cerrar sus ojos…”
Pues hoy, se baten cerrojos
para un nuevo manuscrito
de nuestro gran erudito,
la irreversibilidad
da fe a su inmortalidad,
pues hoy, lega su regalo:
Compartir cada intervalo
de su intensa levedad.



Sunday, June 11, 2023

Los cachirules, entre la ilegalidad y la educación mediocre.

 

La década de los 80’s en el siglo pasado fue un tiempo difícil, dada la gran cantidad de factores adversos que complicaron su ser y proceder.

Por un lado, se vivieron las reminiscencias de la Gran Inflación (1965-1982) que sacudieron la economía global. Como país, perdimos el boleto a las grandes ligas (que entonces sí aceptaron Japón y Alemania) al ponerle el freno a la economía desde 1970 hasta 1982, durante la Docena Trágica. Localmente (en Monterrey), se vivió una inmigración exagerada durante la década de los 70’s, gracias al arribo de gente que llegó para sumarse al rampante crecimiento económico que inició un siglo antes, lo cual rebasó el equipamiento urbano, con temas como desabasto de agua (hasta la fecha), vivienda, salud y educación.

Con esto como contexto, así como el grave daño hecho a la educación por Luis Echeverría (desde cual, hemos cavado aún más profundo), el escenario para el país, así como en la ciudad de Monterrey, era un reto muy duro de vencer.

Ante este marco, un equipo profesional de futbol soccer, Rayados del Monterrey, tuvo a bien experimentar con nuevos talentos: locales y “baratos” entre los jugadores llaneros de la ciudad.

Por la época, el Río Santa Catarina (que es en realidad un ancho y profundo drenaje pluvial natural que atraviesa la ciudad de poniente a oriente) se había convertido un espacio deportivo de varios kilómetros de largo que albergaba decenas de campos deportivos; principalmente, a un deporte novel en la ciudad: el futbol (a pesar de que el club de Rayados ya tenía tiempo de existir, la afición a este espectáculo no rebasaba los 10 años).

Los Rayados quisieron probar suerte con una persona reclutada, Francisco Javier “el abuelo” Cruz, quien incluso llegó a ser seleccionado nacional, siendo todo un éxito su incorporación al equipo; por lo que optó por ampliar su abanico de contrataciones por esta vía.

De este modo, un grupo de muchachos llaneros se incorporaron al Club; algunos de ellos, destacaron lo suficiente como para que Pancho “el potrillo” Avilán los fomentara, lograra el primer campeonato del Club en 1986 y se le promoviera para dirigir la selección nacional Sub-20 (jóvenes menores de 20 años), a donde llevó algunos de ellos, logrando su pase al mundial a disputarse en Arabia Saudita en 1989.

La mayoría de ellos eran hijos de inmigrantes, recién llegados a la ciudad una generación anterior, con una educación y calidad de vida muy precaria. En general, venían de un grupo conflictivo llamado Tierra y Libertad, quienes vandalizaron la ciudad en los 70’s (hasta que Alfonso Martínez Domínguez, entonces gobernador, les puso un alto). Para los 90’s, crearon una asociación política llamada Partido del Trabajo, con presencia nacional y dirigida por estos porros hasta la fecha.

Los jóvenes ni siquiera tenían acta de nacimiento, por lo que el equipo de futbol inició su trámite para que contarán con pasaporte y visa. Entre otros, a Gerardo “el Shaggy” Jiménez y José “el chorro” de la Fuente.

Ya sea por inocencia, por prepotencia o por ignorancia, de lo que sí pecaron fue de imprudencia, ya que se les ocurrió fanfarronear aseverando que el acta de nacimiento era “nueva”, obtenida ex profeso poder ir al Mundial. Información que llegó a medios de comunicación amarillistas como Ovaciones o La Jornada, quienes inmediatamente señalaron la potencial irregularidad del asunto en abril de 1988, mientras se desarrollaba la eliminatoria. De hecho, al investigarse a fondo el asunto, se descubrió que dos jugadores sí resultaron ser cachirules: el tapatío José Luis Mata y el tampiqueño Aurelio “el coreano” Rivera, quienes eran claramente mayores (4 y 7 años, respectivamente).

Ante lo mediático del asunto, la Federación Mexicana de Futbol recibió sanciones como expulsiones definitivas de directivos y vetos a participar en el Mundial Juvenil en tránsito y el siguiente Mundial de este deporte a jugarse en Italia el año de 1990.

La falta de educación y la ilegalidad (por no tener miedo a las consecuencias) conllevaron a perder la oportunidad de participar en una gesta mundial; pero, el principal daño fue ganar una merecida mala reputación como país en el concierto de las naciones.


Sunday, May 1, 2022

Una inmadura aventura entre trenes

 

Ya pasado el mediodía de mi vida, hay travesuras y aventuras que el pudor y la amnesia me impiden relatar. Sin embargo, hay una que regresa a mi memoria en los muy lejanos años de secundaria.


Por aquellos tiempos añejos, Steve Jobs iniciaba con sus pininos creativos y el ábaco, que me abrió las puertas a mi inventiva hacía pocos años antes, al haber determinado cómo resolver raíces cuadradas en él, se estaba convirtiendo en historia… de hecho, hoy ya forma parte de la prehistoria todo eso.


En esa lejana distancia, mis amigos y yo nos queríamos comer el mundo a bocanadas, tratando de probarnos a nosotros mismos con estúpidas osadías. A semejanza de San Agustín, el relato no pretende presumir, sino antes viene describir cómo el insatisfactor de aceptación puede llegar a ser letalmente mortífero.


A una cuadra de mi añorada escuela, corren las vías del ferrocarril sobre una avenida (entonces carretera) que siempre hemos llamado Fleteros, por implícitas razones y nunca se le ha llamado así oficialmente. Durante la mañana, se escucha en repetidas ocasiones el invitante silbido de la locomotora; para algunos es causa de precaución, pero para nosotros, era motivo de exaltación.


Las clases transcurrían de 8 a 14 horas y justo 15 minutos después de la salida, el tren rumbo a México pasaba puntual a la cita con nuestro destino. Mis amigos y yo habíamos creado una tradición absurda de abordar sus vagones en movimiento y con una mano asirnos fijamente, mientras que la otra sostenía el novedoso portafolio que había sustituído a las tradicionales mochilas de piel que utilizábamos durante la primaria.


Una vez arriba del convoy, avanzábamos 4 cuadras hasta donde se encontraba una fábrica de calderas y nace una Calzada que nos llevaría a nuestras casas a través de su arboleda y una vez cruzado el Río Santa Catarina. En dicho punto, descendíamos del tren y finalmente nos distribuíamos por dicho andador.


Cada día que pasaba, hacíamos gala de nuestro arte al subir y bajar del tren en movimiento, siendo la envidia de propios y extraños; tanto fue nuestro tambor y fulgor que no faltó el “nuevo” que se quiso unir a la pandilla. 


Mi hoy viejo y grato amigo nos quiso acompañar en nuestra peregrina excursión diaria al salir de la secundaria. Obviamente, no le dimos ningún entrenamiento ni capacitación, tampoco hojas de instrucción o ayudas visuales que le facilitarán el acceso, permanencia y descenso sin riesgo, antes bien, hacíamos gala de nuestra habilidad innata para ponernos en riesgo y salir avantes.


Llegamos al punto en cuestión, abordamos sin ningún percance que mencionar, así como avanzamos las rigurosas cuatro cuadras sin el menor contratiempo… el problema fue al saltar fuera del tren.


Como es un elemento en movimiento, la inercia que llevamos tiende a disminuir hasta desaparecer al momento que nos separamos del vehículo transportador; pero, su eliminación no es instantánea, por lo que se debe saltar hacia adelante para bajar corriendo y reducir paulatinamente la velocidad original. Llegamos a hacer gala de nuestra pericia hasta corriendo de reversa entre el piso de cascajo que acompaña a los durmientes de la vía.


Nuestro pobre e infortunado amigo, nuevo en la aventura, simplemente dio un paso al frente.


Como era de esperarse, el inocente disminuyó la inercia rodando agresivamente contra el cascajo, lastimando su integridad, su ropa y su ahora inservible maletín, por lo que sus libros, libretas y demás utensilios escolares quedaron esparcidos por todo el lugar.


Todos corrimos hacia él, pero no con la intención de atenderlo o auxiliarle por su accidente, sino para reírnos burlona y jocosamente de su infortunio.


Finalmente, todos cruzamos la entonces carretera (actual avenida) y recorrimos la usual Calzada que nos llevaría a nuestras casas.


Cuando nuestro enojado amigo llegó a su casa, su madre lo vio todo rasguñado, más en el amor propio que en su exterior (y eso que era bastante); inmediatamente, le demandó una explicación, narrando a lujo de detalle todo lo ocurrido y echándonos de cabeza a toda la pandilla.


Como era de esperarse, al día siguiente fuimos requeridos por el Director, así como nuestros padres, quienes estaban más furiosos que asustados por lo ocurrido. Estábamos esperando la orden de expulsión que, afortunadamente, no llegó.


Posteriormente, el Director convocó a toda la escuela (secundaria y preparatoria) para hacer público el suceso y amenazando a todo aquel osado aventurero que intentase nuevamente subir al tren, quien sería expulsado ipso facto.


Ante la comunidad, éramos unos héroes; ante nuestros padres, unos demonios bien llamados güercos (por el origen griego de la palabra) y ante los profesores, unos irresponsables que merecíamos un castigo más severo que el simple impacto en la calificación.


Ese día transcurrió y terminó con la séptima hora de clase, puntual a las 2:00 pm. Igualmente puntual, el tren se apareció a los 15 minutos y nosotros con él… pero, en las vías estaba uno de los hermanos maristas como guardián del orden, previniendo nuestra inmediata y bien merecida expulsión.


El firme maestro permaneció puntual a la cita todos los días hasta el fin del ciclo escolar; lo cual pudimos constatar, ya que no sólo ese día lo volveríamos a intentar.

Sunday, March 27, 2022

01ENE00, Crónica de una cita fallida

 


 

El cambio de milenio se perfilaba el 01ENE00, siendo realmente un día como cualquier otro…


Bueno, no tanto, a pesar de haber metido algunos goles interesantes en años anteriores (almacén de hielo como acumulador térmico para refrigeración, la caracterización fractal en materiales policristalinos a nivel nano o el efecto fotoacústico para la caracterización térmica), dicho diciembre no fue suficiente mi esfuerzo como para exponer en algún congreso internacional, la manipulación de la solidificación direccionada mediante ultrasonido estaba aún algo verde, por lo que me quedé guardado en casita, en lugar de andar de saltimbanqui, como en otros años.


La gente, siempre en otro canal, tampoco estaba tranquila y navegaba entre mitos de lo más absurdamente simpáticos, por no llamarles de otra manera.


Refugiado en mí mismo, corrí hacia mi pasión: la música. Ese día se estrenó la obra de Fantasía 2000 y, obviamente, estuve presente en el estreno ocurrido mi pueblo.


A diferencia de la eficaz comunicación actual, en aquellos años no sabía con certeza lo que deparaba un estreno de este tipo, aunque la expectativa era muy alta, después de 60 años de esperar una segunda entrega, desde 1940.


Como las mejores cosas de la vida se comparten, invité a mi entonces novia a disfrutar de la esperada maravilla y, como era de esperarse, aceptó.


El estreno ocurrió dicho día y en una sala con el sistema IMAX, en el hoy extinto Planetario Alfa. Siendo que este museo de ciencia era un apoyo académico a la comunidad por parte de la industria local, existían unos camiones que transportaban gratuitamente a la gente desde la Alameda, para regresarlos posteriormente a este mismo lugar; lo cual, me pareció una idea muy divertida, en lugar de llegar en carro al museo-observatorio, como típicamente hacíamos.


Por lo tanto, nos embarcamos en dicha aventura; tomamos el camioncito en la Alameda y nos dirigimos al Planetario, llegando después de una hora de trayecto (en carro, hubiese sido menos de 10 minutos).


Llegamos al Planetario y nos dispusimos a ingresar a la sala tipo IMAX. Como era de esperarse, la obra fue espectacular: el eterno director del MET, James Levine, fue el artista que condujo a la Chicago Symphony Orchestra (CSO), con un repertorio de lujo: repitiendo a Beethoven y a Stravinsky, con una serie de anfitriones y solistas de primer nivel, con una animación impresionante y momentos chuscos que sólo Disney y el sistema IMAX pueden recrear, como Donald tomando un baño antes de salir a escena, atrás de las butacas de los espectadores.


Todo estaría súper, si no fuese por el pequeño detalle que es un recital sinfónico con animación, no una película de “caricaturas” para niños, por lo que la sala estaba equivocadamente repleta de menores, quienes después de 5 minutos, comenzaron a revolotear por todo el auditorio.


El bullicio, el ruido y el desorden no son un problema para mi concentración, que rayó fácilmente en el éxtasis… pero, mi media naranja tuvo otra experiencia completamente distinta, llegando a recibir incluso golpes por parte de los inquietos niños: su butaca y su propia integridad fueron acreedores de la agresión, ante mi párvula ignorancia.


Salí levitando del auditorio y mi novia, bufando en cólera. A partir de ahí, todo se vino abajo.


Me reclamó mi falta de atención e indefensión hacia su persona. Mi inmenso momento de dicha rápidamente mutó en un póstumo recuerdo causi-instantáneo.


Con justa razón, me reclamó hasta el cansancio (y hasta la fecha) el haberle hecho perder el tiempo en una inútil aventura romántica en camioncito y un fatuo paseo por la Alameda (nada grato entonces, nada grato hoy).


Tal vez, si ese año me hubiese aplicado un poco más en mis investigaciones, hasta hubiera conocido a Tony Stark en Bern y no recordaría el bochorno de haber iniciado el milenio entre eternos y recurrentes reclamos.